“Las pantallas interactivas de OneScreen han transformado nuestras clases; los niños aprenden jugando y se conectan naturalmente con la tecnología.”— Sonia Prada | Colegio República de Panamá
Introducción
En la sede de primera infancia del Colegio República de Panamá, cada jornada está llena de risas, curiosidad y descubrimiento. Desde que las pantallas interactivas OneScreen llegaron a las aulas, la experiencia educativa dio un giro sorprendente: los niños aprenden mientras juegan, exploran la tecnología con naturalidad y las maestras cuentan con una herramienta que facilita su labor diaria.
Conociendo al Colegio República de Panamá
El Colegio República de Panamá, ubicado en Bogotá, Colombia, se ha destacado por su compromiso con la formación integral desde los primeros años. En la sede de primera infancia, los niños del grado jardín exploran el mundo a través de experiencias sensoriales, creativas y tecnológicas que fortalecen sus habilidades cognitivas, emocionales y sociales.
Sonia Prada, profesora de jardín uno, acompaña a los pequeños en todas las áreas del conocimiento. Su labor diaria refleja la pasión por enseñar y la convicción de que la tecnología puede ser una gran aliada cuando se utiliza con propósito.
Antes de OneScreen: el aula tradicional
Antes de contar con las pantallas interactivas, las clases se apoyaban en herramientas convencionales como el tablero acrílico y el computador. Aunque funcionaban, la interacción de los niños con la tecnología era limitada. “Usábamos el computador, pero no era algo que ellos pudieran manipular directamente”, recuerda Sonia.
Las actividades eran más estáticas, y el aprendizaje dependía principalmente de la guía del docente. La necesidad de conectar a los pequeños con herramientas tecnológicas modernas se hacía cada vez más evidente, especialmente en un contexto donde la tecnología forma parte del día a día de las nuevas generaciones.
Después de OneScreen: una experiencia transformadora
Con la instalación de las pantallas digitales OneScreen, el cambio fue inmediato. Sonia lo describe como “una experiencia única, una herramienta que nos facilita el aprendizaje de los niños”.
Ahora, los estudiantes interactúan directamente con los tableros inteligentes, tocan, escriben, mueven objetos, resuelven juegos y siguen canciones con entusiasmo. “Les encanta escribir en la pantalla, hacer juegos con las manos y seguir los movimientos de los videos. Aprenden sin darse cuenta”, comenta la docente.
El aprendizaje se volvió más activo, participativo y significativo. Los niños no solo absorben conocimientos, sino que también desarrollan habilidades digitales, sociales y motoras. “Ellos mismos buscan los programas que les gustan. A veces nos sorprenden con lo rápido que aprenden”, dice Sonia con orgullo.
Para las docentes, la transición fue sencilla gracias a la interfaz táctil intuitiva. “Al principio tuvimos que adaptarnos, pero es una herramienta muy fácil de usar. Permite hacer muchas actividades enriquecedoras”, añade.
Impacto en la educación y en la comunidad
La tecnología de OneScreen no solo transformó las clases, también fortaleció el vínculo entre los niños, los docentes y las familias. Las pantallas permiten realizar actividades colaborativas, clases virtuales e incluso encuentros con los padres. “Podemos estar en contacto con las familias y mostrarles cómo aprenden sus hijos. Eso los acerca más al proceso educativo”, destaca Sonia.
Además, la docente considera que esta herramienta prepara a los niños para el futuro: “Vivimos en un mundo lleno de tecnología, y los pequeños necesitan aprender a convivir con ella desde ya. Las pantallas crean esa cercanía de manera natural”.
Conclusión: la educación del siglo XXI empieza en el aula
Para Sonia Prada, el secreto de la educación efectiva del siglo XXI está en el equilibrio: fomentar la interacción humana mientras se aprovechan las ventajas de la tecnología. Las pantallas interactivas OneScreen lograron precisamente eso: unir lo mejor del juego, el aprendizaje y la innovación.
Hoy, el Colegio República de Panamá es un ejemplo de cómo la tecnología puede integrarse con sentido pedagógico para inspirar a los más pequeños a descubrir, crear y aprender con entusiasmo.