“Los niños ya vienen con el chip: solo necesitamos darles las herramientas.” – José Antonio Carrillo | Alcaldía Local de Barrios Unidos
La educación de los más pequeños está viviendo una transformación profunda. En la localidad de Barrios Unidos, Bogotá, un proyecto conjunto entre la Alcaldía Local, la Dirección Local de Educación y los colegios oficiales abrió un nuevo capítulo para cientos de niños y niñas gracias a la implementación de pantallas interactivas OneScreen. Lo que comenzó como una respuesta urgente durante la pandemia, hoy se ha convertido en una estrategia poderosa para cerrar brechas, inspirar creatividad y conectar la educación con el futuro.
Conociendo a los protagonistas: la apuesta educativa de Barrios Unidos
El proyecto nació de un trabajo coordinado entre la Dirección Local de Educación, liderada por Luz Arango Rivera, la Alcaldía Local bajo la gestión del alcalde José Antonio Carrillo, y el acompañamiento pedagógico de la referente de educación Alejandra Naranjo. Su misión fue clara: fortalecer la educación inicial con herramientas modernas que permitieran a los niños de 3 a 5 años aprender de forma más significativa, dinámica y cercana a la realidad tecnológica del mundo actual.
Con una inversión estratégica, se instalaron 44 pantallas interactivas en aulas de primera infancia de colegios del distrito, beneficiando a cerca de 850 niños y niñas.
Antes de OneScreen: la urgencia de conectar mundos
La pandemia dejó al descubierto una necesidad crítica: ¿cómo lograr que los niños que no podían asistir al aula se mantuvieran conectados con sus compañeros y contenidos educativos?
Luz Arango lo recuerda con claridad:
“Vimos que necesitábamos una herramienta rápida para conectar a quienes estaban en casa con quienes estaban en clase.”
Los colegios enfrentaban retos como:
- Falta de herramientas tecnológicas adecuadas.
- Dificultad para generar experiencias interactivas.
- Limitado acceso a contenidos digitales apropiados para la edad.
- Maestras que sí deseaban innovar, pero no contaban con dispositivos que permitieran transformar sus prácticas.
La brecha digital estaba presente incluso en una localidad con avances tecnológicos, como señala el alcalde Carrillo:
“Había que dar más herramientas para que todos los niños pudieran interactuar y aprender con facilidad.”
Después de OneScreen: aulas más vivas, niños más curiosos
La llegada de las pantallas digitales y tableros inteligentes OneScreen abrió un universo completamente nuevo en las aulas de primera infancia.
1. Aprendizaje intuitivo y autónomo
Los niños aprendieron rápidamente a:
- Encender y apagar la pantalla.
- Navegar en buscadores.
- Entrar a Google y YouTube.
- Explorar contenidos adecuados para su edad.
“Saltan, corren, gritan, trabajan. Se apropian por completo de la pantalla”, cuenta Luz Arango mientras describe el entusiasmo diario en los salones.
2. Docentes más creativas y con más herramientas
Al inicio, muchas maestras no sabían cómo aprovechar la tecnología. Pero con acompañamiento y capacitación, su forma de enseñar cambió radicalmente.
Alejandra Naranjo lo resume así:
“Si antes tenía un muro, con las pantallas se me abrió un panorama enorme.”
Ahora pueden:
- Mostrar la selva amazónica sin salir del aula.
- Reproducir conciertos, cuentos o sonidos interactivos.
- Corregir trazos, dibujar, trabajar grafomotricidad.
- Enriquecer proyectos pedagógicos con videos, juegos y recorridos virtuales.
3. Aprendizaje conectado con la realidad
El proyecto no solo busca mejorar el presente, sino preparar el futuro. Luz Arango lo proyecta a largo plazo:
“Estos niños de tres años serán jóvenes de 18 en 2032. Deben crecer al ritmo que evoluciona el mundo productivo y tecnológico.”
4. Reducción de la brecha digital
Para el alcalde Carrillo, uno de los logros más importantes es cerrar desigualdades:
“Las pantallas ayudan a disminuir la brecha digital. Todos los niños merecen las mismas oportunidades.”
Las pantallas interactivas se convirtieron en una herramienta que:
- Acompaña al profesor.
- Facilita el acceso a contenidos científicos y culturales.
- Da confianza a los estudiantes para investigar y experimentar.
5. Un impacto que ya llegó a las familias
Los niños ahora eligen qué ver, qué buscar y qué aprender.
“Ya no piden el mismo programa; buscan lo que necesitan y se lo exigen a sus papás”, comenta Luz Arango entre risas.
Conclusión: OneScreen impulsa una educación más humana, conectada y poderosa
La experiencia en Barrios Unidos demuestra algo fundamental: cuando la tecnología educativa se usa bien, multiplica el aprendizaje y despierta talentos. Las pantallas interactivas OneScreen no solo modernizaron las aulas; dieron a los niños herramientas para explorar el mundo, a las maestras un abanico de posibilidades y a la comunidad educativa la convicción de que el futuro comienza en la primera infancia.
Este proyecto es un ejemplo inspirador de cómo los tableros interactivos, las pantallas digitales y las pizarras electrónicas pueden transformar la enseñanza y preparar a las nuevas generaciones para un mundo donde la innovación es el lenguaje universal.
Barrios Unidos no solo instaló pantallas. Construyó oportunidades.