«Las Pantallas Interactivas no son un lujo, son una necesidad» – Paúl Baldeón | UIsrael
«Las Pantallas Interactivas no son un lujo, son una necesidad» – Paúl Baldeón | UIsrael
La Universidad Tecnológica Israel (Quito, Ecuador) decidió dar un salto valiente: pasar de la tiza y el proyector a un ecosistema de pantallas interactivas y software colaborativo. Seis meses después, los resultados hablan solos: clases más dinámicas, estudiantes participando sin miedo y docentes que ahorran tiempo mientras elevan la calidad del aprendizaje. Esta es su historia con OneScreen LATAM.
Conociendo a la Universidad Tecnológica Israel
Con 25 años de trayectoria —nacida de la fusión de dos institutos en 1999— la Universidad Tecnológica Israel (UTI) crece con una identidad clara: personalización del aprendizaje y tecnología al servicio de la pedagogía. Ubicada en Quito, su modelo combina metodologías activas como flipped classroom y una estructura tecnopedagógica sólida que integra Moodle como LMS para asegurar un aprendizaje significativo y perdurable.
“Somos una universidad que apuesta por la personalización de la enseñanza y por el match entre tecnología y pedagogía”, resume Paul Francisco Valdeón Egas, presidente de Aseguramiento de la Calidad.
Antes de OneScreen
Como en muchas instituciones, el día a día combinaba pizarra, marcadores y proyectores. El ritmo de clase dependía del tiempo de encendido, cables HDMI y capturas de pantalla apresuradas por parte de los estudiantes. Si había que borrar para continuar un ejercicio, se perdía el hilo. La participación era desigual y los docentes debían desplazarse mesa por mesa para resolver dudas repetidas.
“He visto estudiantes grabando toda la clase con trípode para no perder detalle”, recuerda Henry Marcelo Recalde Araujo, director de Sistematización e Innovación Tecnológica y docente de ingeniería.
Después de OneScreen
Implementación y adopción
Hace aproximadamente seis meses, la universidad instaló pantallas interactivas OneScreen y midió su uso: 85% de usabilidad en el primer corte. La primera compra cubrió cerca del 70% de las aulas; la nueva adquisición completa el 100%, con 70–80 pantallas de 86 pulgadas desplegadas en toda la institución.
“Esto ya no es un lujo, es una necesidad”, afirma Paul. “La tecnología se volvió un apoyo indispensable para que el estudiante atienda, entienda y aprenda”.
Clases más activas y colaborativas
Con OneScreen Share, los estudiantes proyectan su trabajo desde el celular o el portátil, el docente compara soluciones simultáneas y toda la clase construye respuestas en tiempo real. La pizarra digital permite dividir la pantalla, anotar sobre contenidos, retroceder a pasos previos sin borrar y guardar todo lo visto en clase.
Elizabeth Salazar Jácome, coordinadora de Sostenibilidad, Innovación y Patentes y docente de matemáticas, lo resume así:
“Antes los chicos copiaban sin atender. Ahora participan, ponen atención y al final escanéan un QR para llevarse el PDF con todo lo trabajado. Si necesito volver a un paso anterior del ejercicio, simplemente regreso de página—sin perder nada.”
El resultado: estudiantes motivados, menos miedo a participar y un trabajo colaborativo que fluye. En modalidad híbrida, el espejo de pantalla evita la captura precaria desde una cámara: el contenido llega claro a quienes están en casa.
Gestión centralizada y herramientas inteligentes
Desde el lado técnico, OneScreen Central simplifica la administración: renombrar equipos, reiniciar, actualizar y gestionar decenas de pantallas desde un solo panel.
“Con Central, administrar 18, 40 o 80 dispositivos deja de ser un dolor de cabeza”, dice Henry. “Es una facilidad enorme.”
Los docentes destacan además:
Pizarra digital para anotaciones precisas.
Cuestionarios interactivos para evaluación formativa.
Integración con Google Drive: abrir, guardar y compartir archivos sin USB ni correos.
OneScreen Scribe: transcribe y traduce en tiempo real lo que ocurre en clase, creando evidencias y materiales accesibles.
Cultura digital y visión de futuro
La UTI no se queda en el hardware. Impulsa alfabetización digital y competencias docentes avaladas por UNESCO, promueve el uso responsable de inteligencia artificial (IA) y desarrolla proyectos como chatbots y CRM con IA para gestionar leads y admisiones.
“La IA no vino a reemplazarnos; vino a aportar. Nos reemplaza si nos quedamos en la zona de confort”, insiste Paul. “Planificar, capacitar y elegir la solución adecuada fue clave. Comparamos varios proveedores y OneScreen fue la que mejor se adaptó a nuestras necesidades”, añade Henry.
Impacto en el aprendizaje
Atención sostenida: menos tiempo copiando, más tiempo comprendiendo.
Participación y motivación: reconocimiento, resolución de problemas en equipo y exposición de soluciones en la pantalla.
Eficiencia docente: materiales guardados al instante, reutilizables y compartibles; clases híbridas sin fricción.
Trazabilidad pedagógica: cada trazo y anotación queda disponible en el EVA (Moodle), fortaleciendo el seguimiento del aprendizaje.
“Les digo: ‘un ejercicio por firma’ y todos quieren participar”, cuenta Elizabeth. “Al final, escanean el QR y se llevan todo el contenido. Es un cambio enorme para matemáticas.”
Conclusión: innovación que se siente en el aula
La Universidad Tecnológica Israel demostró que la tecnología educativa no es un accesorio; es el motor de aulas interactivas donde el aprendizaje ocurre con propósito. Con pantallas interactivas OneScreen, pizarras interactivas y un ecosistema de software centrado en la colaboración, la institución elevó la experiencia de estudiantes y docentes, aseguró calidad académica y se proyectó al futuro con IA y competencias digitales reales.
Para las universidades y colegios de Latinoamérica que buscan un cambio tangible, el mensaje es claro:
“No tengan miedo. Adquieran pantallas OneScreen. Si queremos que el aprendizaje sea significativo y perdurable, esta inversión marca la diferencia”, concluye Paul.
OneScreen está acompañando a la UTI en ese camino rebelde e innovador donde la educación se vive, se comparte y —lo más importante— se recuerda.